1. El hombre es un ser que se viste. Los cuerpos desnudos son una prerrogativa de los dioses.

2. El artesano piensa con las manos.

3. El animal es lo otro del humano.

4. Dioses zoomorfos y hombres teodivinos.

5. Dios es la metáfora de lo inconcebible.

6. Para ser como el hombre, Dios tuvo que morir. La envidia de los dioses se debe al hecho de que ignoran nuestra conciencia de la muerte.

7. El “sentimiento de dependencia” del universo (Schleiermacher) enmascara la experiencia de su indiferencia.

8. La ciudad democrática hizo posible a la filosofía para que los filósofos decretasen ipso facto su imposibilidad.

9. El ángel caído es, con toda seguridad, el hombre.

10. La faz del animal permanece cerrada al rostro del hombre.

11. ¿Es el mundo el resultado del aburrimiento de un deus otiosus?

12. La mano que piensa, la mano del escritor.

13. Toda inteligencia es artificial.

14. El hombre interior nace cuando el ciudadano griego pierde la libertad política.

15. Europa apostató de la fe cristiana para poder creer que no le debía nada.

16. Las dos naturalezas de la muerte según Thomas Mann: la espiritual y la física. Por la primera acaso el hombre adquiera su “figura definitiva”, por la segunda somos rebajados a nuestra condición “indignamente corporal”.

17. El ateo, en su fuero interno, sospecha que Dios se burla cuando el cielo estrellado responde callado a sus preguntas.

18. La tierra: arca de la creación suspendida en el silencio de la nada.

19. El Homo deus es una consecuencia antropoteológica del Deus homo. No es un heresiarca, sino un padre el que escribe: “Dios se convirtió en hombre para que el hombre pudiera convertirse en Dios” (san Ireneo).

20. ¿Pasó el hombre con la caída de ser inmortal a ser mortal? No lo parece en la medida en que un Adán sin pecado también hubiera tenido que esperar el fin de su vida temporal. “El hombre paradisíaco, pues, escribe Rahner, aun en el supuesto de que no hubiera pecado e incurrido en la enemistad de Dios, hubiera terminado su vida terrena” (Sentido teológico de la muerte, pág. 39).

21. De la muerte no puede consolarnos ni siquiera el que esta sea un paso, pues el miedo a lo desconocido está en el paso mismo. Si todos los hombres caemos bajo esa ley, ¿cómo entender esa especie de “muerte sin muerte” de los testigos de la segunda venida de Cristo?

22. La Cristiandad medieval no ha conocido ninguna religión, invento del neoplatonismo renacentista, sino la fe cristiana o ley evangélica.

23. ¿Precede la ley natural a la ley política o es la ley natural la que se ha entendido siempre por analogía con la ley política? El macrocosmos se modeló al principio de acuerdo con el microcosmos; y el microcosmos primitivo lo formaba la tribu (Cornford, De la religión a la filosofía, pág. 70).

24. Cur homo deus? Al Adam Kadmon no le bastaba la imagen y semejanza con su creador. La serpiente antigua sabía que el hombre ignoraba que estaba en su naturaleza querer rebasar sus propios límites: Eritis sicut dii.

25. Ser o conocer, he ahí la cosa para el sabio. Pero en Occidente conocer no es ser lo que se conoce (principio de objetividad).

26. La nada es el huevo de serpiente que anida en la historia del ser.

27. Al hacer posible la filosofía del como si, Kant condujo a la cultura occidental por el camino seguro del artificialismo nihilista.

28. El modo de pensamiento axiológico debe necesariamente confundir valor y precio.

29. El primer nihilista completo de Europa no fue Nietzsche, sino Gorgias de Leontini, el sofista para quien la creencia fundamental de la metafísica antigua, la idea de la equivalencia entre el ser, el pensamiento y la palabra, dejó de ser un presupuesto incuestionable.

30. El hombre no sería un Dios para el hombre si no fuera al mismo tiempo un mono para Dios.

31. La “muerte de Dios” no supone la salida de la religión: religiones políticas, religión del historicismo, religión de la Razón, religión de la Humanidad…

32. Desdivinizada la naturaleza por el cristianismo, el hombre moderno solo tuvo que cometer deicidio para poder deificarse.

33. Ser o no ser. O el ser excluye a la nada o la nada engendra al ser por generación espontánea.

LUIS DURÁN GUERRA