Sofía Rincón: «me parece divertido ver rabiar a las feministas»

Sofía Rincón es un personaje incómodo: «sé que soy una rara avis: tengo un esclavo, soy dómina y de derechas», declaró en Vice antes de hacerse viral. Con 25 años, a Sofía no le gusta que hablen en su nombre, rechaza el colectivismo ideológico y no cierra filas con nadie.  Hace unas semanas saltó a la fama con un rap del que rápidamente se hicieron eco los grandes medios de comunicación. Hoy prepara junto a Fernando Sánchez Dragó una película sobre Blas de Lezo. Su reivindicación es clara: la cultura no es patrimonio de la izquierda. Y el sentido del humor tampoco.

Hoy, 8 de Marzo, mientras algunos tratan de imponer una particular forma de ser mujer, entrevistamos a una que ha tenido el valor de ser y pensar tal y como le da la gana.

ENTREVISTA

Tu rap Like a Vox se ha convertido en un vídeo viral en las redes sociales y muchos lo han malinterpretado. ¿Cuál era exactamente tu intención?

La intención principal era dar un golpe de efecto para iniciar un movimiento artístico al que he llamado “La derecha como performance”. Para que esto que quiero llevar a cabo pudiera entenderse como es debido era necesario hacer algo que caricaturizara y ensalzara a la derecha a la vez y lo mejor que podría hacerse en ese sentido era un ‘trolleo’, algo que desconcertara a todo el mundo y que, ante la confusión, la gente se diera cuenta de que el arte puede unir a izquierda y derecha. Y de hecho, así ha sido, mucha gente que me contactó era de derechas, pero mucha también era de izquierdas y ambos coincidían en el hartazgo ante esta moda de etiquetar a todo el mundo. El rap para mi no era un fin en sí mismo, sino el comienzo de todo esto.

Has hablado de la campaña #LaDerechaComoPerformance, que nace a raíz del éxito del vídeo ¿Qué significa esto? ¿Crees que izquierda se ha llevado siempre mejor con el humor que la derecha?

Como te digo, esto no se lanzó a raíz de y tampoco es una campaña. Lo que busco con ese movimiento es que la izquierda deje de monopolizar el arte. Hay muchísimos artistas cuyas carreras son frustradas por dar su opinión o que tienen que auto-censurarse para tener su carrera. Actualmente la única gente que parece que tiene derecho a hacer performances y obras reivindicativas es la izquierda y esto es terrorífico. Primero porque anular el arte suele dar como resultado violencia social a largo plazo, y obviamente si anulas sistemáticamente el discurso de un sector del arte impides el diálogo. Lo que se necesita es que los artistas no tengan miedo a decir “soy de derechas”. La sociedad evoluciona a través de la confrontación de ideas: lo repetiré todas las veces que haga falta. En ningún momento busco un monopolio artístico de la derecha, sino que pueda existir una convivencia entre ambas partes.

Busco que la izquierda deje de monopolizar el arte. Que los artistas no tengan miedo a decir “soy de derechas”

Mi movimiento artístico no reivindica la derecha por la derecha, sino la derecha como provocación a esta censura imperante a través del humor. Es importante que la derecha tampoco se tome demasiado en serio a sí misma y pueda reírse de sus tonterías. La capacidad de caricaturizarse a uno mismo es un paso esencial para una buena autocrítica.

Lo mejor que puede pasar en el futuro es que el movimiento se haga tan grande que llegue, al fin, la normalización de la diversidad ideológica. Si eso ocurre, me comprometo a hacer un acto público para dar por terminado ‘oficialmente’ el movimiento. Pero eso sólo lo dirá el paso de los años porque nada cambia socialmente de la noche a la mañana.

3. Has declarado que no harás huelga este 8M. ¿Te sientes representada por el movimiento feminista?

No me siento representada, en general, por los colectivismos. Ya sé que decir esto después de las respuestas anteriores puede resultar algo irónico, pero existe una coherencia: para mi lo más importante es el individuo. El individuo es sagrado, los movimientos no (el mío, desde luego, tampoco). Antes que cualquier ‘-ista’ soy Sofía, con mis contradicciones, mis aciertos, etc., y no voy a coincidir con nadie más que conmigo misma.

No me siento representada por los colectivismos. Para mí lo más importante es el individuo

Obviamente, como vivimos en sociedad, tenemos que abreviar nuestra semántica y por eso empleamos términos como “izquierda”, “derecha”, “feminismo”, etc., para poder conversar fluidamente.

Lo cierto es que me encanta ver la reacción del feminismo hegemónico cuando digo que soy feminista de derechas, me parece tan divertido verlas rabiar por algo tan trivial que por eso lo digo, por performance. That’s the key.

Las políticas identitarias y los colectivismos ideológicos, ¿representan una amenaza para las libertades?

Sin duda. No son más que formas de segregacionismo.

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Sofía Rincón junto al retrato de Margaret Thatcher (Instagram)

Desvelaste en OKDiario que estabas poniendo en marcha una película sobre Blas de Lezo junto a Fernando Sánchez Dragó. ¿Puedes contarnos algo más sobre el proyecto?

Lo cierto es que no. Ahora mismo los detalles son absolutamente secretos y tengo prohibido hablarlos con nadie que no sean los implicados en este asunto.