Alexánder Dugin: el filósofo contra el Nuevo Orden Mundial

Durante los últimos meses, Rusia se ha convertido en el punto de mira de los medios de comunicación occidentales. Su victoria militar y estratégica en Siria, sus relaciones con la administración Trump o la supuesta campaña de injerencias en Cataluña, han devuelto a la república semipresidencialista de Putin a nuestros telediarios. Para algunos, quizá imbuidos de un excesivo alarmismo, la creciente influencia rusa en el marco geopolítico representa una seria amenaza a los principios democráticos europeos. Otros, los menos, ven en ella el último estandarte del viejo mundo frente a un Occidente rendido a los pies del liberalismo, la globalización y la nueva hegemonía cultural. Y, entre las trincheras, la propaganda y la desinformación se hacen hueco en lo que está resultando ser un nuevo episodio de la Guerra Fría.

A comienzos de año, El País publicaba un artículo (La propaganda rusa crea webs para la ultraderecha española) en el que se ponía de manifiesto la batalla que se está librando desde centros de análisis cercanos al Kremlin por la difusión de información favorable. Uno de los citados, Geopolitica.ru, superó el pasado mes de octubre las 415.000 visitas, en su mayor parte a través de motores de búsqueda y triplicando así los resultados obtenidos en julio. El portal, disponible en seis idiomas, se define como «una plataforma para la monitorización permanente de la situación geopolítica en el mundo a través de un enfoque eurasianista» adscrito a los principios de la Cuarta Teoría Política.

La Cuarta Teoría Política

Así se titula el libro publicado en 2009 por el filósofo y politólogo ruso Aleksándr Dugin, cuyos artículos son fácilmente accesibles en el referido portal. En él desarrolla una teoría superadora de los tres sistemas políticos que dominaron el mundo entre los siglos XIX y XX: el liberalismo, la primera teoría política; el marxismo y el comunismo, la segunda; y las ideologías de tercera posición, como el fascismo o el nacional-socialismo. Basándose en un modelo multipolar, Dugin reivindica la existencia de ‘grandes espacios’ unidos por lazos lingüísticos, étnicos, culturales o religiosos. Para el analista ruso, la concepción inicial de liberalismo ha sido adulterada desde que abandonó la razón y la sociedad para abogar por una concepción posmoderna y nihilista en la que se pretende la liberación absoluta del hombre.

Si las anteriores teorías tenían como sujeto, respectivamente, al individuo, a la clase y al Estado-nación o a la raza, la Cuarta Teoría Política orbitaría en torno al Dasein. Este término representa una categoría desarrollada por Heidegger, ajena a las cinco anteriores y que, en alemán, combina las palabras «ser» (sein) y «ahí» (da)pudiéndose traducir como ‘existencia’. El Dasein, no obstante, es algo más: es ser-en-el-mundo y se refiere al hombre como un sujeto abierto al Ser y a cualquier acción que tenga como meta la consecución de un propósito; a una relación constante, preconsciente y dinámica con la creación que busca un fin conocido y razonable; algo así como la raíz de la existencia humana.

Para Dugin, que cree que la idea liberal de ‘individuo’ supone la alienación de la persona humana, el Ser existe, y el resto puede ser construido sobre él. La Cuarta Teoría Política critica todo aquello que promueve la deshumanización del mundo y ataca al Dasein, como la globalización, el multiculturalismo, el ateísmo o el cosmopolitismo tecnológico, haciendo que el hombre pierda toda ligazón con las raíces del ser. Esta teoría podría resumirse, a grandes rasgos, como una crítica a la metafísica de la Modernidad rehuyendo de las doctrinas políticas clásicas. «La tradición –dice– no es lo pasado sino lo eterno» por lo que la modernidad representa «una lucha contra lo eterno».

Junto a ello, Dugin arremete contra el imperialismo y el unipolarismo, encarnado en la hegemonía norteamericana, y defiende un modelo multipolar que garantice la existencia de múltiples civilizaciones caracterizadas por su propio logos, esto es, estructuradas en torno a diferentes comunidades. En una de estas civilizaciones, Eurasia, se integraría Rusia.

“El Rasputín de Putin”

El pensador, admirador del esotérico Julius Evola, cristiano ortodoxo y ex-archivista del KGB, trabajó también como periodista y llegó a formar parte del Partido Nacional Bolchevique para posteriormente fundar el ‘Movimiento Eurasia’. En la actualidad, pese a no desempeñar ningún cargo oficial en el gobierno, ha ejercido un papel importante como asesor del presidente, Vladimir Putin, hasta el punto de que algunos lo han bautizado como “el Rasputín de Putin”. Su influencia se ha extendido a las relaciones bilaterales entre Rusia y Turquía y al conflicto con Ucrania, cuando su apoyo a los separatistas pro-rusos hizo que Estados Unidos lo incluyese en su lista negra.

De entre las más de 30 obras que ha publicado, Fundamentos de Geopolítica (1997) y La Cuarta Teoría Política (2009) han resultado ser, al menos en Rusia, de las más prestigiosas en la materia, y se muestra satisfecho por la acogida que están recibiendo fuera de sus fronteras.

Un nuevo horizonte en Europa

La creciente presencia de Rusia en la política internacional llega en un momento de cambios tanto en Europa como en Estados Unidos, tal y como demostró la victoria de Trump que, para Dugin, significará «el fin de la hegemonía liberal de Occidente». Junto al Brexit –la más evidente muestra de debilidad en el seno de la Unión–partidos abiertamente euroescépticos como AfD, en Alemania, y Le Pen, en Francia, están viendo crecer exponencialmente sus apoyos. En países como Hungría, Austria o Polonia este discurso, que se ha venido a denominar populista y de extrema derecha, se ha instalado ya en el gobierno.

Para Dugin estos cambios pueden significar nuevas alianzas con Rusia y, aunque de momento suene lejano, expertos analistas como el coronel Pedro Baños creen que es de todo menos descabellado. En estos términos ha abordado la cuestión:

«La actual enemistad de los países occidentales –representados militarmente por la OTAN– con Moscú ha estado propiciada por Washington, en el doble afán de, por un lado, contener a los rusos en cuanto que potencia emergente rival y, por otro, de crear un enemigo a aliados y amigos –los países occidentales– con la finalidad de que estos se subordinen, le pidan protección y de paso le compren armas. […]. Tal coalición [Rusia y Europa] daría lugar a una potencia que a duras penas podría contener».

Sea como fuere, no será esta la última vez que oigan hablar de Dugin, del futuro del Orden Mundial y de esa Europa que, como dice Javier Marías, no deja de ser (al menos de momento)  «el único bastión de las libertades que queda en nuestro mundo, atacado por casi todos los flancos sin que nos demos mucha cuenta de ello».

DIEGO MARTÍNEZ

Artículo publicado en Democresia.es el 15 enero de 2018

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Entrevista: Raad Salam y los cristianos en Oriente Medio

Raad Salam Naaman (1959) es un filólogo, traductor, escritor y profesor iraquí. Nació en Basora (Mosul) donde estudió Filología Árabe y Estudios Islámicos y Ciencias Económicas. Por su oposición al Islam y sus creencias religiosas  —es católico caldeo— ha sido víctima de fuertes persecuciones, llegando a estar condenado a muerte durante el régimen de Saddam Hussein. Por ello, en 1993 huyó de su país y en 1995 llegó a España. Participó activamente en las guerras de Irán e Irak y en la guerra del Golfo, resultando herido en varias ocasiones. Ha escrito seis libros entre los que destacan En el nombre de Dios de las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) (2011) o Desvelando el Islam (2012) y decenas de artículos para medios como Periodista DigitalLibertad Digital o Religión en Libertad. A día de hoy es profesor en el Instituto Bíblico Oriental de León.

Quizá no se lo hayan dicho antes, pero los cristianos son probablemente el colectivo más hostigado en el mundo. Al menos un 80% de la persecución religiosa tiene como objetivo a quienes profesan esta religión. Los datos son alarmantes: en países como Irak, donde tiempo atrás fueron mayoritarios, la población de cristianos ha descendido un 74% desde 2003, lo que se traduce en más de un millón y medio de personas. En Siria no suman ya ni el 10% del total y en Irán, Pakistán, Nigeria o Egipto se ha llegado a hablar de genocidio. Unos cien millones de seguidores de Jesucristo sufren por su fe en unos 50 países, la mayoría de ellos musulmanes. Y las cifras no dejan de crecer.

ENTREVISTA

¿Cómo es la situación de los cristianos en Oriente Medio a grandes rasgos?

La verdad es que, desde siempre, en todos los países de mayoría musulmana los cristianos lo hemos pasado muy mal y nos hemos sentido ciudadanos de segunda. Hoy en día, en Irak, la situación está un poco mejor que hace unos años porque el Daesh está perdiendo territorio, pero no está perdiendo fuerza. Muchos pueblos se están liberando en el norte de Irak. Pero el problema sigue porque mucha gente ya se ha quedado sin casas, sin trabajo, sin bienes. Muchos viven con miedo.

¿Es Daesh la mayor amenaza?

No, no. Daesh nace en 2014, a raíz de las Primaveras Árabes. Pero el problema ya estaba antes. El problema está en el Islam, no en Al Qaeda, Boko Haram, Al-Shabbaab o Al-Nusra. Todos estos son grupos terroristas islámicos, pero el problema está en el Islam. El Islam es una religión violenta. Su objetivo principal es convertir o perseguir a quienes no son musulmanes.

Sunníes y chiíes, ¿comparten la misma postura respecto a los cristianos?

Sí. Porque está en las doctrinas del Islam. En el Corán, que es su libro sagrado, donde fundan sus actos, sus enseñanzas y sus doctrinas, hay 250 versículos que animan a la persecución de quienes no son musulmanes. Hay otro libro, la Sunna, que son dichos, hechos y actos de Muhammad. Cuando los musulmanes no entienden un versículo del Corán, acuden a ese libro para ver como actuó Muhammad. Ahí aparece la palabra infiel. Hace tres años el problema era Al Qaeda, hoy es Daesh y mañana será otro. Llevamos así catorce siglos.

Desde el Califa Omar…

El mismo Mahoma conquistó todas las tribus judías y echó a los cristianos de la península. Luego llegó Omar y conquistó Mesopotamia en el año 637, luego Jerusalén en el 640, el norte de África en el 641 y extendió el Islam en Persia. El Islam siempre ha sido así. Lo que antes llamaban conquistas hoy son grupos terroristas islámicos.

Precisamente sobre el carácter violento del Islam existe un informe del centro de investigaciones PEW que afirma que más del 85% de los musulmanes iraquíes estarían a favor de imponer la Sharia como ley oficial. De entre ellos, casi un 40% defiende la pena de muerte por apostasía. ¿Esto se corresponde a una lectura fiel del Corán o a una mala interpretación del mismo?

No, no. Esto está en el Corán. Todo aquel que abandone el Islam es considerado un apóstata. El Islam es como una prisión. Es muy fácil entrar en él y declarar la fe: no hay más Dios que Allah y Mahoma es su profeta, pero es muy difícil salir de ella. Yo lo considero un movimiento social y político dictatorial. Sus leyes son muy rígidas y persiguen a otras religiones, como está ocurriendo con los cristianos hoy el día en el norte de Irak. Pero no solo en Irak, también están en Egipto.

Los coptos…

Los coptos también. Con la caída del régimen de Hosni Mubarak en febrero de 2011 llegaron al poder los Hermanos Musulmanes y gobernaron durante dos años. Desde julio del 2011 hasta julio del 2013. Mataron a casi tres mil cristianos coptos, destruyeron 58 iglesias coptas y hasta hoy, los Hermanos Musulmanes están persiguiendo a cristianos. Es como el tema de Cataluña; no se tomaron medidas al principio y ahora es muy difícil. Pero hay tres errores -yo quiero llamarlos errores- garrafales que ha cometido Occidente. Uno, apoyar el golpe de Estado de Jomeini contra el Sha de Irán y formar un estado islámico en Irán.

Occidente ha cometido tres errores garrafales: apoyar el golpe de estado de Jomeini, derrocar a Saddam Hussein y apoyar la Primavera Árabe

Y antes a Mossadeq con la Operación Ajax…

Sí… Mossadeq era el Primer Ministro. El Sha era el rey, quien tenía el poder. Mossadeq era una persona muy moderada pero también musulmán, pero el Sha era laico. Irán era un Estado laico; una dictadura, pero una dictadura laica. Con la llegada de Jomeini ahora es una dictadura político-religiosa, por lo tanto es peor. Luego, el segundo error lo cometieron con Saddam Hussein. Yo estaba contra Saddam Hussein. Yo he estado condenado a muerte, fui perseguido por los musulmanes en Irak, mataron a mi padre, participe en dos guerras, la de Irán-Irak y la Guerra del Golfo. Pero cuando comenzó el movimiento radical chií contra Saddam Hussein, yo apoyé a Saddam Hussein.

Como mal menor…

Claro, ahí está. También lo dije hoy hablando de Cataluña. Hay quien echa la culpa a Rajoy hasta de la muerte de Manolete (entre risas).

El problema [en Cataluña] viene de antes…

Sí, yo tampoco soy de Rajoy, pero hoy, dentro de lo que cabe, viendo lo que hay…

Tampoco hay nada mejor…

Por eso, cuando no hay donde elegir, lo mejor es elegir al menos malo. Y Saddam Hussein era también un dictador político laico y lo que hay ahora son dictadores políticos religiosos. Con Saddam Hussein los cristianos vivíamos con cierta libertad. Podíamos celebrar misas, Navidades, ir a bares, discotecas… Y es verdad que era una dictadura. Yo buscaba libertad y nunca pensé que fuésemos a llegar a donde estamos. El tercer error que cometió Occidente fue apoyar las Primaveras Árabes. Porque en todos los países árabes como Libia, Túnez, Egipto o Siria había dictadores laicos.

Con Saddam Hussein los cristianos vivíamos con cierta libertad. Antes éramos casi dos millones; hoy no llega a los trescientos mil. Después de la caída del régimen hubo un éxodo masivo

Es el caso de Siria, ahora mismo…

Claro. El estado era laico y la Constitución era laica. Lo que hacen los dictadores vinculados a los Hermanos Musulmanes es seguir la ley islámica y perseguir a los cristianos.

La caída de Saddam Hussein, las Primaveras Árabes y la caída de Gadafi… ¿Cómo ha evolucionado la situación de los cristianos entre tanta inestabilidad?

A mucho peor. En el caso de Irak, antes había casi dos millones de cristianos. Hoy día no llegan ni a trescientos mil. Después de la caída de Saddam Hussein hubo un éxodo masivo de cristianos en Irak. Hoy están en Jordania, en Turquía, otros en Líbano, otros en Egipto. Están buscando un lugar para refugiarse. Los que quedan en Irak no saben qué futuro les espera. El problema no tiene solución. La verdad es que puede ser que en dos o tres años haya una calma, o en cinco o seis, pero de momento…

Volviendo a Siria, sí es cierto que el régimen está combatiendo con firmeza al Daesh. ¿Qué implicaría derrocar a Assad?

Esa es mi gran decepción. Cuando Trump llegó al poder tenía muchas esperanzas con él porque había prometido muchas cosas para arreglar el mundo. Y resulta que no ha hecho nada. Al contrario; están las cosas casi peor que cuando estaba Obama. Pero el culpable principal de todo lo que está pasando es Obama. Obama es culpable de todo. Porque Bashar Al Assad es malo, es verdad, es un dictador; pero es que en estos países árabes no puede haber una democracia porque la democracia es incompatible con el Islam. La única solución en los países árabes para que los cristianos estén menos perseguidos y tengan más libertad son gobiernos laicos.

El propio Assad parece tener relaciones prósperas con la Iglesia cristiana ortodoxa

Con todas las iglesias. La iglesia mayoritaria en Siria es la iglesia ortodoxa melquita, pero también están los melquitas católicos. Bashar Al Assad siempre se ha llevado muy bien con los cristianos. Es como Saddam Hussein. Saddam Hussein, por ejemplo, quería que los trabajadores de su casa fuesen cristianos. Se fiaba mucho más de los cristianos que de los musulmanes. Sus guardaespaldas todos eran cristianos, la educadora de sus hijos era cristiana, la de la limpieza también… todos eran cristianos. Esto es así porque saben que los cristianos no traicionan, no como los musulmanes. Con los regímenes islámicos la situación es peor, no sólo para los cristianos sino para Occidente también porque así se aumenta el radicalismo islámico, ya que estos países apoyan el la inmigración y el yihadismo con el fin de conquistar. Es el objetivo detrás de toda esta inmigración.

Las monarquías del Golfo, como Arabia Saudí, son conocidas exportadoras del wahabismo a nivel internacional. ¿Cree que es ético hacer negocios con ellos?

A mí me parece que ni es ético ni es lógico hacer negocios con estos regímenes. Yo estoy a favor de que en el siglo veintiuno no deba de haber estos regímenes dictatoriales islámicos con leyes tan atrasadas. Ahí tienen que actuar las potencias mundiales o la ONU.

Hacer negocios con Arabia Saudí no es ni ético ni lógico. Hay muchos miembros de la ONU que no están haciendo su trabajo

Además, la falta de libertad religiosa en Arabia Saudí afecta particularmente a los cristianos

Es que no hay libertad religiosa. La libertad religiosa está definida muy bien en las doctrinas de la ONU. El Artículo Dos, establecido desde el año 1948, dice que toda persona tiene derecho a profesar la religión que quiera. Si te pones a investigar, ningún país árabe cumple esta ley. Y hay muchos miembros de la ONU que no están haciendo su trabajo. Esta es la hipocresía de parte de la ONU y de Occidente.

Sí, porque supongo que detrás de las Primaveras Árabes sólo habrá intereses económicos por parte de Occidente…

Económicos y más bien políticos. Occidente ha perdido mucho dinero en Irán y también lo está perdiendo en Siria. No obstante yo creo que son políticos en el sentido de que también es un juego de líderes. Todos estos regímenes fueron creados por Estados Unidos. Saddam Hussein era de la CIA y Bashar Al Assad, como su padre, también fue apoyado por la CIA. Lo que pasa es que llega un momento en que hay que hacer un cambio. Occidente hace como en las películas americanas: crea un monstruo para acabar con otro monstruo. Y cuando acaba con el monstruo, el otro se vuelve contra el que lo ha creado, y ahora hay que acabar con él. Esto es así. Antiguamente había políticos inteligentes, presidentes de los Estados Unidos mucho más inteligentes. Esto acabó con el Bush padre y a partir de ahí todo fue a peor. Además la masonería también está jugando un papel muy importante.

Lo que hace Occidente es crear un monstruo para acabar con otro monstruo. Y cuando acaba con él, éste se vuelve contra el que lo ha creado

Sobre eso no había leído nada…

Lo que quiere la masonería es acabar con la religión cristiana, por lo que coinciden en sus objetivos. La masonería tiene poder y el Islam tiene dinero. Entonces son compatibles. Yo estoy haciendo un estudio sobre el Islam y la masonería. Pero lo que decía antes; antiguamente, cuando Estados Unidos se cansaba de un presidente, hacía un golpe de Estado por dentro y cambiaba solamente la cara, pero no el sistema. Por ejemplo Irak desde el año 1933 era una monarquía y hasta el año 2003 tuvo casi diez golpes de Estado. Todos eran generales, todos eran del mismo sistema político. Solamente cambiaban la cara. En Egipto lo mismo, en Siria lo mismo y en casi todos los países árabes lo mismo. Buscaban la ayuda de otro general y hacían un golpe de Estado. Y así. ¿Pero ahora? ¿Qué hizo el tonto del Bush hijo? Cambiar sistemas, cambiar sistemas enteros, no cambiaba caras. Esto es más peligroso. Encima sin conocimiento. Porque el problema de Occidente también es que son muy orgullosos, se creen que conocen el Islam y no tienen ni idea del Islam

Quizá no se dan cuenta de que allí no quieren democracias

No, para ellos todo esto que está pasando les está costando; les cuesta dinero, trabajo, investigación, gente y también le cuesta su puesto. Pero el problema en Occidente es que todavía no conoce bien el Islam. Además miran el Islam desde una mentalidad occidental y no desde una mentalidad oriental. Yo, por ejemplo, cuando hablo del Islam hablo desde una mentalidad oriental. La actitud árabe islámica es parte de mi cultura, porque yo soy cristiano pero he nacido allí, me crie con ellos. Hasta los 36 años yo no empiezo a vivir en este país. Entonces, yo me he criado allí, yo estuve allí con ellos, los yihadistas eran mis vecinos; mis compañeros de colegio eran yihadistas. Cuatro o cinco amigos míos, de la misma aula, de un día a otro desaparecen y se van a a hacer la yihad a Palestina o a Israel. Se iban a matar infieles y morir, por lo tanto, cuando hablo del Islam lo hago quizás de una forma más atrevida, más crítica; políticamente incorrecta, pero esa es la forma. Aparte hablo desde el conocimiento. Algunos me llaman islamófobo, otros me llaman facha otros me llaman de todo. Pero a mí no me importa porque son calificativos vacíos que no tienen significado. Quien me califica eso, primero, no me conoce y, segundo, no conoce el tema del que estoy hablando. Los occidentales tiene que entender esto desde la mentalidad oriental porque la mentalidad occidental está basada sobre todo en la tradición cristiana: el perdón, el consenso, el dialogo, la libertad y la democracia. Estos conceptos no tienen ningún valor en el mundo árabe. Allí matar una persona es como matar a una mosca.

Es también interesante como, en Libia, Occidente pasa de considerar a Gadafi un aliado a considerarlo el enemigo número uno.

Pero eso pasó con todos. El Sha de Irán era el primer aliado de Estados Unidos y luego el pobre buscaba un sitio para refugiarse y nadie se lo dio. Hasta que Mubarak le dio un cobijo en Egipto y murió por angustia un año más tarde. Era un tipo muy considerable y su hijo igual. Su hijo también se murió por angustia porque estaba viendo lo que estaba pasando en su país y no podía imaginárselo. Yo he estado en Libia dos o tres veces, he entrevistado también a Gadafi. Es verdad que Gadafi es un loco. No te dejaba acercarte a él a manos de veinte metros. Es así, no se fiaba de nadie. Creía ser superior a todos, un enviado de Dios. Estaba loco, loco totalmente. Pero bueno, dentro de lo que cabe su país iba mucho mejor. Era laico y no un fanático. La verdad es que caminabas por la calle con una seguridad enorme. Nadie puede negar que es un país precioso, con mucha historia y cosas increíbles dentro del país. Y Gadafi era un aliado. Todo el mundo sabe que algunas veces decía tonterías y que era un loco. Pero mantenía su país y ahora Libia es un país inestable, hay una guerra tribal y no se sabe quién es quién. Yemen lo mismo. Es un país medieval precioso, yo también he estado ahí, con Saleh, también dictador. Con la revolución de la Primavera Árabe ahora no se sabe quién es quién.

Occidente es muy orgulloso; todavía no conoce bien el Islam. En el mundo árabe matar una persona es como matar una mosca

Me ha sorprendido el caso de Líbano, donde la Constitución establece que el Jefe de Estado debe ser cristiano y su población está en torno a un 40%

No, ahora mucho menos. Antes era un 60%. Es que era un acuerdo del 1916 cuando el Líbano era como una provincia de Siria. Tuvieron la independencia en el año 1923 si no me equivoco. En esta zona había más cristianos; eran la población más abundante de todas. La principal comunidad son los cristianos maronitas. La segunda comunidad son los musulmanes sunnís y la tercera chiís, por eso llegaron al acuerdo de que el presidente del país es maronita, el primer ministro es musulmán sunní y el presidente del parlamento es chií. Hoy día esto figura en la Constitución. A partir del año 1975, cuando empezó la guerra civil libanesa, empiezan a perseguir a los cristianos. La mitad de los cristianos tuvieron que escapar del Líbano y ahora la comunidad menor en el Líbano son los maronitas. No llega al 40%. Ahora la mayoría son chiís, que antes eran la
tercera más grande. Gracias al régimen de Irán porque el presidente de Hezbollah, que está en el sur del Líbano y es aliado de Irán, empezó a pedir apoyo de Irán e Irán mandó al sur del Líbano muchísimas familias iranís haciendo crecer la comunidad chií al sur del Líbano. El sur del Líbano todo es chií. Son la comunidad más importante y tiene un poder importante. Pero la Constitución sigue en vigor.

¿Cuál es la labor de los obispos y sacerdotes, de la comunidad religiosa en general, con los cristianos?

La verdad que los obispos y los sacerdotes tienen un trabajo enorme y gracias a ellos los cristianos siguen allí. Reciben ayudas, reciben ánimo espiritual para mantener la fe y no perder la fe cristiana. Los obispos y sacerdotes juegan allí un papel muy importante en ayudar y apoyar a las familias necesitadas, pero no pueden hacer más porque tampoco tienen medios económicos o medios de poder. Tampoco son muchos, son pocos los sacerdotes y los obispos que están ayudando allí.

De seguir así las cosas, dice el filósofo australiano Mark Durie, la comunidad cristiana en Oriente Medio desaparecerá en menos de 25 años. ¿Es usted tan pesimista?

Sí, sí. 25 años no, menos, mucho menos. En 10 años creo que los cristianos de Oriente, si no cambia el sistema, desaparecerán. Hay una guerra fría entre los chiís, que representa Irán, y los sunnís, que representan a Arabia Saudí, por ideología religiosa. Pero están de acuerdo en un plan perfecto entre los dos: echar a los cristianos de allí y hacerlos desaparecer.

DIEGO MARTÍNEZ

Aclaración: Para mantener el interés del lector, y debido a la longitud original de la entrevista, se han suprimido fragmentos de menor interés. La imagen que encabeza la publicación ha sido extraída de internet.

Wandervögel: la juventud errante

La juventud germana está descubriendo la sabiduría de Oriente, atacando al materialismo, alabando la espontaneidad, retornando comunalmente al campo, y vituperando la política […]. He tenido el privilegio de caminar con la juventud de otro mundo […]. Con su espíritu, el antiguo cielo y la vieja tierra —de sospecha y egoísmo y odio— quedarán atrás.

De esta forma describía Stanley High el movimiento juvenil surgido en la Alemania Guillermina anterior a la Gran Guerra. En el seno de una sociedad cada vez más industrializada, la necesidad de volver a los orígenes se hizo patente en los espíritus más jóvenes y apasionados.

La hipocresía del mundo burgués, la sensación de desapego a la naturaleza y de servidumbre a lo material y el creciente desinterés por las cosas del espíritu propiciaron el nacimiento de movimientos contraculturales de ruptura con la nueva época social. Uno de ellos fue el movimiento juvenil Wandervögel (Aves Errantes), coetáneo del modernismo de Rubén Darío que, a diferencia de este, surge sin una verdadera intención de impulsar un cambio social. Nacido en la Alemania imperial de finales del siglo XIX, el auge de este grupo de pioneros scouts podría considerarse el precursor del ‘hippismo’ de los 60.

La ciudad había cumplido su objetivo, según Marquina. Consiguió despertar en parte de la juventud alemana el deseo de volver al campo. Así nace en 1896 el movimiento Wandervögel, establecido oficialmente en 1901 de la mano del profesor Karl Fisher, discípulo del botánico Hermann Hoffmann. Con ciertos toques nacionalistas y sin renunciar al aire de grandeza atávica que desprendía la Alemania teutónica, Fisher pronto transmitió a su círculo el espíritu de aventura y el amor por la libertad, la naturaleza y el folclore. Los jóvenes Wandervögel desarrollaron un movimiento contestatario contra la superficialidad burguesa, la moda o el abuso del alcohol y el tabaco, síntomas de decadencia moderna. Se retiraron a las afueras, desarrollaron su propio código de vestimenta, destilaron conductas pacifistas y cantaron con sus guitarras.

Este grupo de adolescentes apuntaban, según el historiador británico Peter Stachura, «a afirmar el anhelo juvenil de ser reconocidos como una entidad en sí misma, y de hallar la forma de despertar un sentimiento de determinación en una sociedad que sentían como demasiado rigurosa, compleja y materialista». Los Wandervögel, afirma el autor, «canalizaban su protesta mediante una confusa forma de escapismo romántico que añoraba un retorno a las simplicidades de una naturaleza no adulterada y a una vida agreste no complicada». Los jóvenes errantes preferían la pasión a la razón y el hedonismo a la jerarquía. Stanley High expresa: «Nada tan claramente detestado como la imposición de una autoridad convencional y nada tan amado como la naturaleza».

De sí mismos, los Wandervögel decían «volar desde los confines de la escuela y la ciudad a un mundo abierto, alejado de los deberes académicos y la disciplina de la vida cotidiana en una atmósfera de aventura».

La mitología, el arte y la historia cobraron gran importancia dentro del movimiento, que llegó a establecer sus campamentos o ‘nidos’ en castillos abandonados. Incluso la propia denominación encierra un profundo carácter simbólico. Fue Otto Roquette, autor y filólogo germano, quien inspiró con uno de sus poemas el nombre de los Wandervögel:

Ihr Wandervögel in der Luft, / im Ätherglanz, im Sonnenduft / in blauen Himmelswellen, / euch grüß’ ich als Gesellen! / Ein Wandervogel bin ich auch / mich trägt ein frischer Lebenshauch, / und meines Sanges Gabe / ist meine liebste Habe.

Sus aves migratorias en el aire, / en el éter, en el sol / en ondas de cielo azul, / ¡Os saludo como compañeros! / También soy migrante / tengo una vida fresca, / y mi regalo de canto / es mi querida.

Asimismo los jóvenes dispusieron de su propia publicación, Schülerwarte (‘El observador escolar’), y el movimiento, lejos de establecerse en torno a unos cuantos adolescentes excéntricos e idealistas, contó con una poderosa influencia intelectual. Autores como Gusto Graser, artista y poeta alemán defensor de un modo de vida alternativo, resultaron determinantes en la creación del estilo contracultural de finales del s. XIX y principios del s. XX. Graser fue, a su vez, mentor de Hermann Hesse, quien sería recordado «como el eslabón entre la contracultura europea de su juventud y sus descendientes posteriores en América». Hesse se estableció la comuna del pequeño pueblo de Ascona buscando una cura a su alcoholismo donde, posiblemente, el ambiente espiritual que se respiraba influiría en obras como Siddharta o El lobo estepario.

Una vez más, Stachura recuerda: «El movimiento juvenil fue, a su manera, un microcosmos de la Alemania moderna. Pocos fueron los dirigentes políticos, e incluso menos los intelectuales, entre las generaciones nacidas entre 1890 y 1920, que no fueron alguna vez miembros del movimiento juvenil, ni influenciados por él en sus años más impresionantes». Los Wandervögel se extendieron rápidamente por toda Alemania, llegando hasta Praga y Viena y creando posteriormente réplicas en Japón.

Por otra parte y pese a reflejar las grandes preocupaciones intelectuales de la época, el movimiento trató de mantenerse siempre al margen de la política difundiendo consignas como: «Nuestra falta de propósito es nuestra fortaleza». Según el historiador británico, «al principio era de carácter no político, o más bien deseaba serlo, pero fue gradualmente atraído hacia una confrontación con las cuestiones dominantes de la época». Para otros autores como Walter Laqueur, este apoliticismo fue un fallo rotundo porque había dejado «un vacío peligroso presto para ser ocupado por el relativismo moral y el nihilismo». También John Gillis, historiador norteamericano, parece referirse de este modo al ocaso del movimiento: «La imagen de la dependencia y la inmadurez se convirtió gradualmente en el principio de funcionamiento de todos los organismos estatales y voluntarios que se ocupan de la educación y el cuidado de ese grupo de edad».

Ya durante la Primera Guerra Mundial, muchos jóvenes fueron movilizados y la comunidad comenzó a mostrar signos evidentes de debilidad escindiéndose en pequeños grupos, muchos de ellos fuertemente politizados. Además, la crisis económica de 1929 hizo que el estilo de vida errante propio de los Wandervögel se transformase en inevitable y medio millón de adolescentes se vieron obligados a vagar sin rumbo por el país. Así, cientos de muchachos comenzaron a mostrar comportamientos salvajes y conductas depravadas como el ejercicio de la prostitución o las frecuentes orgías y borracheras.

En 1932 Daniel Guerin, periodista francés de paso en Alemania, afirmó al encontrarse con una de estas bandas de adolescentes: «Parecían Wandervögel pero tenían los rostros afligidos y depravados de los rufianes y las más extrañas coberturas en sus cabezas: chaplinescos bombines negros o grises, sombreros de mujer mayor con las alas vueltas hacia arriba y adornadas con plumas de avestruz y medallas».

Un año después, tras el ascenso al poder del nazismo en 1933, el movimiento Wandervögel fue ilegalizado respondiendo a la voluntad de encuadrar a los jóvenes en una nueva organización: las Juventudes Hitlerianas. Muchos se adhirieron a éstas mientras que otros crearon grupos de oposición al III Reich.

Tras la Segunda Guerra Mundial se produjo un intento de recuperar el movimiento Wandervögel. En la actualidad sigue activo en algunas ciudades y cuenta con unos 5000 miembros, la mayoría en territorio alemán.

DIEGO MARTÍNEZ

Artículo publicado en Democresia.es el 26 noviembre de 2017

Japón o Seppuku

25 de noviembre de 1970, silencioso y oscuro, el último samurái japonés se disponía a encender una última llama de salvación social, política y espiritual a Japón. Portando un emblema japonés en la cinta de su frente y con cuatro de sus más fieles y entrenados mandos miembros de la sociedad paramilitar llamada ​“Tatenokai”​ (La Sociedad del Escudo) cuya misión simbólica era dar la vida por el Emperador. Mishima hace acto de presencia.

Se adentra en el Cuartel de Ichigaya, el cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón y tras amordazar a Kanetoshi Mashita, comandante en jefe del Ejército, forma barricadas en su despacho y se dirige hacia el balcón para lanzar un mensaje atronador a los soldados del ejército japonés que, a las afueras, contemplaban su acción.

Sin temor a la muerte ni a las consecuencias, estaba decidido a recuperar la soberanía y los valores de un pueblo inmerso en la podredumbre de lo moderno. Dirigido. Una especie de revancha de una Guerra en la cual no pudo participar por tuberculosis, y que quemaría poco a poco su espíritu.

Uniforme militar, firme mirada, a viva voz y como si un rayo de luz atravesara sus entrañas promulgó:

«¡Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual (…) hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones (…) el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurái (…) cuando vosotros (soldados) despertéis, Japón despertará con vosotros (…) Tras meditarlo serenamente a lo largo de cuatro años, he decidido sacrificarme por las antiguas y hermosas tradiciones del Japón, que desaparecen velozmente, día a día (…) El ejército siempre ha tratado bien al Tatenokai, ¿Por qué entonces mordemos la mano que nos ha tendido? Precisamente porque lo reverenciamos (…) ¡Salvemos al Japón, al Japón que amamos!»

Nadie le escuchó y Mishima humillado, entró de nuevo en el cuartel y meticulosamente, comenzó con el código tradicional y ritual de suicidio “​Sepukku”​. A sus 45 años un genio de la literatura contemporánea caía en las sombras, para siempre.

Su muerte fue la abdicación del Japón Antiguo e ilustres de la literatura acudieron a su entierro. Entre ellos su mentor y premio nobel Yasunari Kawabata.

Entre sus obras más destacadas está su autobiográfica ​“​Confesiones de una Máscara”. Sed de amor” (1950), “Color prohibido” (1954), “El pabellón de oro” (1956), “El marinero que perdió la gracia del mar” (1963), y su tetralogía “El mar de la fertilidad” (1970) en la que se incluyen “Nieve de primavera”, “Caballos desbocados”, “El templo de alba”, “La corrupción de un ángel”, “El rumor del oleaje” (1956), “Después del banquete” (1960), “Música” y “Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis”.

Obras teatrales como “La marquesa de Sade” (1965) y su cortometraje “Yokoku”, llegando a representar en el su propio suicidio.

Consiguió el Premio Shincho, el Premio Kishida por Drama, el Premio Yomiuri a la mejor novela, y el Premio Yomiuri por el mejor drama. Siendo candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones.

Una estancia en este mundo marcada por el tormento paulatino y la necesidad de exponer al mundo su visión de la vida de forma artística, la cual nos enseña cómo la decadente sociedad posguerra mundial corrompe los espíritus. Haciendo mella en aquellos que aún conservan los valores antiguos y llevándolos como última opción, al igual que su mentor Kawabata entre otros muchos héroes, a una victoria honrosa y un merecido descanso. La muerte.

@kimitakhiraoka