Nuestros símbolos no les representan

Caricatura de Winston Chrchill, @ramsaybaker

Churchill como artista y como ser humano me importa un monocromático pimiento de bodegón, ya está, ya he dicho lo que muchos estábamos pensando. No me malinterpreten, no es que esté pidiendo que quemen su estatua. Su efigie no. Su imagen sí que me importa, mucho más que él. Su escultura representa Occidente y nuestro mundo está en llamas. Colón decapitado, Churchill mancillado ¿Quién será el siguiente? El Cantar de Mio Cid no lo toquen porque iremos a la guerra. Charlton Heston resucitado en Peñíscola con la espada del Señor de la guerra y montado en una cuadriga de Babiecas. Recuerden que Cuando ruja la marabunta habrá que recurrir a La ley de los fuertes y a Los indomables para evitar acabar como Gordon en Kartum.

Churchill fue muy valiente y culto, pero también vengativo. No siempre fue fiel pero desdichado como prometía su escudo de armas. En ocasiones, era un hombre que no cumplía su palabra. Se fugó con 25 años de un campo de prisioneros sudafricano donde le tenían los bóers encerrado bajo palabra de caballero de no fugarse. Tras incumplir su promesa vendió aquella fuga como una heroicidad que le trajo fama y prestigio. Fue recibido en Durban como un nuevo Ulises tras una Odisea heroica. En aquella época era delgado y podía escalar muros y estar varios días sin beber. Le echó cojones, en esa y en muchas otras ocasiones. No siempre fue un obeso pegado a un puro que mandaba asesinar a civiles desprotegidos.

Churchill se mostró a favor de bombardear a los manifestantes irlandeses desde el aire, sugiriendo el uso de “bombas ametralladoras” a principios de los felices años veinte.  Dos décadas después dio la orden de bombardear Dresde en el último capítulo de la Segunda Guerra Mundial (febrero de 1945) asesinando a 25.000 personas (así en número para que se vea bien). La mayoría mujeres, viejos y niños ¿No lo sabían? Vaya, pues entérense porque White Lives Matter Too aunque fuesen alemanes.

Eran mujeres, viejos y niños, no eran nazis, eran civiles refugiados, hambrientos y hundidos. Churchill dictó la orden a sabiendas de que lo hacía para desmoralizar al enemigo, para arrancarle su pasado, su futuro, su solaz de guerrero vencido y de paso, ya puestos, quebrarles sus símbolos y su moral. Una joya reducida a cenizas. La Florencia del Elba convertida en un cráter vacío. ¿Por quién tañían las campanas de la iglesia de Santa Sofía? Quizás por el alma de Wagner. En Dresde había estrenado un siglo antes de la masacre El Holandés Errante y Tannhauser. Casi nada.

Winston era un clasista, alcohólico, más interesado en Estados Unidos (de donde era su libertina madre que tenía sangre iroquesa) que en Europa, si bien es cierto que salvó a Grecia del estalinismo porque había leído a Lord Byron, pero a cambió no movió un dedo por la otra mitad de Europa, que cayó bajo las zarpas soviéticas. Quizás por eso hoy pintarrajean su estatua en Praga los amigos de los africanos.

De rodillas nos quieren poner para decapitarnos y filmarlo con sus teléfonos móviles, pero primero decapitarán nuestras estatuas

Sin embargo, a pesar de todo, Churchill es Occidente. Representa milenios de civilización. Simboliza el Arte al que era tan aficionado, encarna la Cultura y la Historia con mayúsculas. Nuestra narrativa común y sus símbolos. Su estatua tiene el valor simbólico de jugar en casa. Es el amuleto del clan, por eso tiene valía e importancia y por eso los violentos no europeos la quieren romper. No les importa lo que pensase sobre los pastunes o sobre los sudaneses, lo que les importa es quebrar Occidente, arrancarnos los símbolos, rasgar nuestra identidad, robarnos el pendón, la Historia y la bandera y por ahí no paso.

Occidente no se rinde. De rodillas nos quieren poner para decapitarnos y filmarlo con sus teléfonos móviles, pero primero decapitarán nuestras estatuas para dejarnos sin referentes, sin narrativa, sin hoja de ruta. Cada estatua caída es una brújula rota para nuestro pueblo. Estoy hablando de Europa, no de Estados Unidos. En Europa los no autóctonos vinieron voluntariamente. Nadie les trajo en barcos de esclavos.

Anómicos, perdidos, desorientados, sin capitán ni estandarte quieren que claudiquemos, sin lucha. El ocaso de las tribus europeas y sus respectivos clanes. Vamos siendo sustituidas por una tribu rival no autóctona que trae sus propios símbolos de recambio, sus chamanes, sus colores diferentes y por eso no se reconocen ni en el espejo de Churchill ni en la estatua de Colón ni en ningún otro. La gran sustitución que anticipó Renaud Camus está siendo un éxito demográfico pero requiere también la sustitución simbólica para ser un triunfo completo.

Nuestros símbolos les molestan, Bajo el falaz manto del anti racismo se esconde la imposición de lo suyo. Eso es lo que buscan realmente. Muchos  (no todos) no desean integrarse. Ahondando en ello, hace un par de días el Daily Mail preguntaba a dos muchachos no blancos  ¿Por qué querían que se quitase una celebre estatua de su ciudad? A lo que respondían “que no sabían quién era el hombre de la estatua, pero que había que quitarla”. Si no es de ellos no les vale. The Whiteman is guilty, el blanco es culpable.


DALMIRO SEGUNDO