José Antonio: textos de un incomprendido

Abogado y político. Fundador de Falange Española. Con Federico García Lorca compartió amistad y afición: la poesía. («Federico —firmó en una nota— ¿no crees que con tus monos azules y nuestras camisas azules se podría hacer una España mejor?») Y, como él, fue cobardemente asesinado. Ni a la izquierda ni a la derecha, ni desde luego en el centro. Hombre íntegro y honrado. Respetado incluso por sus adversarios. Buenaventura Durruti, jefe anarquista de la CNT, dejó claro que «con la muerte de José Antonio, si llega a consumarse, morirá también toda esperanza de reconciliar a los españoles antes de muchas décadas». Y la sentencia se consumó. Poco después, otro anarquista, Diego Abad de Santillán, creyó «un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio», pues «españoles de esa talla, patriotas como él, no son peligrosos ni siquiera en las filas enemigas». Antes de ser fusilado pronunció: «cuando se va a morir no se miente y yo os digo, antes de que me rompáis el pecho con las balas de vuestros fusiles, que no he sido nunca vuestro enemigo». El mejor resumen de su pensamiento y vida quedó escrito en su testamento:  «Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia».

En honor a su memoria hemos querido recopilar algunos fragmentos de su obra:

«El día en que el partido socialista asumiera un destino nacional, como el día en que la República, que quiere ser nacional, recogiera el contenido socialista, ese día no tendríamos que salir de nuestras casas a levantar el brazo ni a exponernos a que nos apedreen, y, a lo que es más grave, a que nos entiendan mal; el día en que eso sucediera, el día en que España recobrara la misión de estas dos cosas juntas, podéis creer que la mayoría de nosotros nos reintegraríamos pacíficamente a nuestras vocaciones».

En el Parlamento el 6 de junio de 1934

«Nuestro movimiento no es de derecha ni de izquierda. Mucho menos es del centro. Nuestro movimiento se da cuenta de que todo eso son actitudes personales, laterales, y aspira a cumplir la vida de España, no desde un lado, sino desde enfrente; no como parte, sino como todo; aspira a que las cosas no se resuelvan en homenaje al interés insignificante de un bando, sino al acatamiento al servicio total del interés patrio. Para nosotros, la patria no es sólo un concepto, sino una norma. El acatamiento de esta norma hay que imponerlo con todo el rigor que haga falta, contra todos los intereses que se opongan, por fuertes que sean. Por eso somos revolucionarios».

En Córdoba el 12 de mayo de 1935

«Se nos ocurrió a algunos pensar si no sería posible lograr una síntesis de las dos cosas: de la Revolución -no como pretexto para echarlo todo a rodar, sino como ocasión quirúrgica para volver a trazar todo con un pulso firme al servicio de una norma- y de la tradición -no como remedio, sino como sustancia; no con ánimo de copia de lo que hicieron los grandes antiguos, sino con ánimo de adivinación de lo que harían en nuestras circunstancias–. Fruto de esta inquietud de unos cuantos nació la Falange. Dudo que ningún movimiento político haya venido al mundo con un proceso interno de más austeridad, con una elaboración más severa y con más auténtico sacrificio por parte de sus fundadores, para los cuales -¿quién va a saberlo como yo?- pocas cosas resultan más amargas que tener que gritar en público y sufrir el rubor de las exhibiciones».

En el prólogo al libro ‘¡Arriba España!’ de J. Pérez de Cabo, Agosto de 1935 (Edición del Centenario p. 1099)

«¿Y las derechas? Las derechas invocan grandes cosas: la patria, la tradición, la autoridad…; pero tampoco son auténticamente nacionales. Si lo fueran de veras, si no encubriesen bajo grandes palabras un interés de clase, no se encastillarían en la defensa de posiciones económicas injustas… Mientras defiendan con uñas y dientes el interés de clase, su patriotismo sonará a patriotería; serán tan materialistas como los representantes del marxismo. Por otra parte, casi todas las derechas, por mucho empaque moderno que quieran comunicar a sus tópicos (Estado fuerte, organización corporativa, etc.) arrastran un caudal de cosas muertas que les privan de popularidad y brío».

En “Carta a un militar español” en noviembre de 1934

«Ni en la derecha ni en la izquierda está el remedio. La victoria de cualquiera de las dos implica la derrota y la humillación de la otra. No puede haber vida nacional en una patria escindida en dos mitades irreconciliables; la de los vencidos, rencorosos en su derrota, y la de los vencedores, embriagados con su triunfo».

En “Carta a un militar español” en noviembre de 1934 

«Las derechas, sí, invocan a la Patria, invocan a las tradiciones; pero son insolidarias con el hambre del pueblo… Y esto no puede ser así. No se puede ensalzar a la Patria y sentirse exento de sus sacrificios y de sus angustias; no se puede invitar a un pueblo a que se enardezca con el amor a la Patria si la Patria no es más que la sujeción a la tierra donde venimos padeciendo desde siglos».

En Sevilla el 22 de diciembre de 1935, ‘Arriba’, núm. 25, Edición del Centenario p. 1266)

«El ser “derechista”, como el ser “izquierdista”, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir. En algunos casos es expulsarlo todo y sustituirlo por una caricatura de la mitad».

El 9 de enero de 1936

«La izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertirla se arrastren muchas cosas buenas. Luego esto se decora, en unos y otros, con una serie de consideraciones espirituales».

En el Teatro de La Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933

«Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos».

En el Teatro de La Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933

«Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino».

En el Teatro de La Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933

«Pues ¿y las izquierdas?… ya se han desligado por completo de toda emoción española. No hay movimiento separatista, por ejemplo, que no cuente con su aquiescencia. Toda la sustancia masónica, heladamente sectaria, antinacional, parece nutrirlas».

En Libertad, de Valladolid, el 27 de agosto de 1934

«Las izquierdas han venido proclamando a los cuatro vientos la necesidad de llegar a una verdadera justicia social, fuera como fuera, mas al mismo tiempo se esforzaban en arrancar del alma del obrero todo impulso espiritual, todo estímulo religioso. Llenaban de odios las masas obreras, no para mejorar a la Patria, ni para restablecer una más perfecta justicia social, sino para medrar, encaramándose sobre las espaldas de las masas hambrientas como señor de horca y cuchillo».

En Málaga, 21 de julio de 1935

«En el fondo de nuestras almas vibra una simpatía hacia muchas gentes de la izquierda, las cuales han llegado al odio por el mismo camino que a nosotros nos ha conducido al amor, mediante la crítica de una España mediocre, entristecida, miserable y melancólica».

En el Frontón Cinema (Zaragoza) el 26 de enero de 1936

«Los partidos políticos ignoran la unidad de España porque la miran desde el punto de vista de un interés parcial. Unos están a la derecha. Otros están a la izquierda. Situarse así ante España es ya desfigurar su verdad. Es como mirarla con sólo el ojo izquierdo o con sólo el ojo derecho; de reojo. Las cosas bellas y claras no se miran así, sino con los dos ojos, sinceramente, de frente. No desde un punto de vista parcial, de partido, que ya, por serlo, deforma lo que se mira. Sino desde un punto de vista total, de Patria, que al abarcarla en su conjunto corrige nuestros defectos de visión».

Puntos Iniciales, F.E. núm. 1, 7 de diciembre de 1933, Edición del Centenario, p. 377

«No se sabe qué es peor, si la bazofia demagógica de las izquierdas donde no hay manoseada estupidez que no se proclame como hallazgo, o la patriotería derechista, que se complace, a fuerza de vulgaridad, en hacer repelente lo que ensalza. Y producido por el alboroto de las izquierdas y las derechas, un caos ruidoso, confuso, cansado, estéril y feo».

El 26 de marzo de 1935 en el núm. 1 de ‘Haz’

«Cuando hablamos del capitalismo  —ya lo sabeis todos— no hablamos de la propiedad. La propiedad privada es lo contrario del capitalismo; la propiedad es la proyección directa del hombre sobre sus cosas: es un atributo elemental humano.  El capitalismo ha ido sustituyendo esta propiedad del hombre por la propiedad del capital, del instrumento técnico de dominación económica. El capitalismo, mediante la competencia terrible y desigual del capital grande contra la propiedad pequeña, ha ido anulando el artesanado, la pequeña industria, la pequeña agricultura: ha ido colocando todo —y va colocándolo cada vez más— en poder de los grandes trusts, de los grandes grupos bancarios. El capitalismo reduce, al final, a la misma situación de angustia, a la misma situación infrahumana del hombre desprendido de todos sus atributos, de todo el contenido de su existencia, a los patronos y a los obreros, a los trabajadores y a lo empresarios».

En el cine Madrid el 19 de mayo de 1935

«No hay más que un camino: nada de derecha ni izquierdas; nada de partidos: un gran movimiento nacional, esperanzado y enérgico, que se proponga como meta la realización de una España grande, libre y unida. De una España para todos los españoles, ni mediatizada por poderes extranjeros ni dominada por el partido o la clase más fuerte. Hace falta un movimiento nacional nutrido, además, del viejo temple heroico de España… un gran movimiento nacional que aspire a refundir de nuevo ese mismo temple heroico de la patria entera, llamada otra vez, si lo queremos firmemente, a realizar gloriosos destinos. Pues bien; ese gran movimiento nacional ya existe».

El 5 de diciembre de 1935 en el núm. 22 de ‘Arriba’

[Fuente: http://www.plataforma2003.org/articulos/jose_antonio_y_las_dos_espanas.htm]

REDACCIÓN LA CONTROVERSIA

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